lunes, 22 de mayo de 2017

PREGUNTAS Y PRIMARIAS


Está de moda hablar del karma y dicen que el karma se encarga de devolverte todo el mal que has hecho. De ser cierto, anoche, Susana Díaz sufrió un “karmazo” en todo el ego, en todo ese convencimiento, desvelado ahora como infundado, de que lo de las primarias estaba hecho y de que ella iba a ser la primeria secretaria general del PSOE y, de paso, la primera mujer en aspirar a presidir un gobierno en España.
Debió ser dura la derrota, una derrota tan evidente, debió ser duro para quien tanto presume de ser de una casta de fontaneros enterarse de que su derrota fue celebrada en la sede de su partido con el canto de la Internacional que, por primera vez en muchos años y con el puño en alto regresó al 70 de la calle Ferraz.
Debió ser dura también tener que reconocer que es bueno escuchar, no sólo a los de arriba, que son iguales en todas partes, también en el PSOE, o  a los aduladores que siempre esperan las migajas de una victoria de quien es objeto de sus elogios huecos, debió ser duro aprender así, de golpe y con rabia, que, de vez en cuando, también hay que bajar las orejas a la calle, para enterarse de cuáles son los problemas de los humildes, de quienes han perdido tanto y tan cabreados están porque no entienden que el partido al que votaron para que les librase del responsable de sus males, Rajoy,  acabase entregándole sus votos transmutados en una vergonzante abstención para mantenerle en La Moncloa.
Debió ser duro no escuchar una palabra de apoyo en público de todos esos que la empujaron a esta aventura sin sentido, de quienes diseñaron el golpe de estado de octubre, en la misma sala de Ferraz donde anoche, a duras penas y aún detrás del maquillaje, apenas pudo contener las lágrimas que fueron más de rabia que de tristeza. Todos esos barones, todas esas viejas glorias que se equivocaron y la equivocaron, confundiendo sus deseos con la realidad y su enorme soberbia con la fuerza.,
Qué dirá hoy Rubalcaba, el muñidor de tanta conspiración, qué dirá Felipe, tan alejado de aquellos que le hicieron presidente un día, porque le creyeron y creyeron que el poder no le iba a cambiar, qué dirá el anodino Javier Lambán, torpe y faltón, abandonado por las bases del partido en Aragón, qué dirán Fernández Vara, Rodríguez Ibarra o Bono, al comprobar que a los socialistas catalanes, que tanto dicen defender, les suena mejor la música del entendimiento y el acuerdo, interpretada entre sus abucheos y silbidos por Pedro Sánchez, que todo ese ardor guerrero y patriótico con que protegen sus más egoístas intereses. Qué dirá Alfonso Guerra, en otros tiempos tan izquierdista, sumado a los palmeros de Susana, bien por   convicción o bien porque en la Fundación Pablo Iglesias, el de siempre, se está cómodo y tranquilo.
Y qué dirán los corifeos de Susana Díaz, qué dirán los periódicos que tanta tinta han gastado en ensuciar el nombre y las intenciones de su rival. Qué dirá tanto entendido de esos que “salen” en las televisiones, dando lecciones de todo y a todos que, como quedó acreditado anoche, no han entendido nada. Qué dirán algunos antiguos, más que viejos, periodistas. empeñados aún, desde sus mansiones, sus conferencias, sus editoriales y su soberbia, en que este país les debe algo.
Qué dirá Rajoy que se las prometía tan felices teniendo a sus pies, junto al penoso Ciudadanos, a un PSOE domesticado y teledirigido. Qué dirá Pablo Iglesias, que lleva meses apretándose el mismo el nudo con se ahorcará y ahorcará las pocas ilusiones que nos quedan a quienes un día confiamos en él, ahora que el PSOE puede empezar a recuperar el espacio y los votos que la derechización de los dirigentes socialistas, que no de sus bases, le regalaron, qué dirá ahora que va camino de quedarse sólo con sus fieles más obedientes.
Y, sobre todo, que dirá Patxi López que, nunca lo sabremos, podía haber jugado a ser, con el beneplácito de Rubalcaba, el airbag que amortiguase el golpe a Susana Díaz si las cosas no hubiesen ido, que fueron aún peor, tan buenas como se las prometían en Ferraz. Tal parece que Pedro Sánchez si sabe lo que es una nación, al menos en Cataluña, donde ha ganado las primarias con más del 80 % de los votos, así que él haría bien en enterrase de lo que es un partido y, sobre todo, sus bases. Quizá haya aprendido la lección. Yo, de momento, he aprendido que, hoy por hoy, el PSOE es, si no el partido más democrático del panorama político español, sí el más transparente. Y eso ya es mucho más dede lo que otros ofrecen.
Son preguntas fáciles de responder si se mira con los ojos quienes dicen defender y sería bueno que se sincerasen y cayeran en la cuenta de que, para muchos de ellos, su tiempo ha pasado.

miércoles, 17 de mayo de 2017

ATANDO CABOS


Ayer la Guardia Civil sorprendió a  propios y extraños con un informe al juez Velasco en el que, además de la bomba que supone pedirle que investigue la relación de Cristina Cifuentes, actual presidenta de la Comunidad de Madrid, con la financiación ilegal del Partido Popular, hace un relato de los mecanismos de financiación del PP y sus consecuencias que para sí los quisieran los sesudos periodistas y contertulios de todo pelo que, a diario, se ganan el pan, carísimo pan, por cierto, hablando sobre ella..
Apunta la Guardia Civil en su informe que la financiación ilegal del PP ha sido tanta y a lo largo de tanto tiempo que ha llegado a alterar la esencia de la democracia, quebrando el pluralismo político". Justo lo que algunos venimos denunciando desde hace años, que el PP ha aprovechado sus espacios de poder para "recompensar" con contratos públicos a quienes, bajo cuerda, llenan las arcas del partido con sus donativos, en A, en B o "haciéndole precio" en viajes y otros servicios tan necesarios y prácticos cuando se está en continua campaña electoral, como lo ha estado el PP, cortando cintas, presentando proyectos aquí o en el extranjero, moviendo el producto ante todos esos votantes a los que impresiona más un hospital o un colegio nuevo y recién pintado, aunque sean privados y estén vacíos y sin dotación de personal, que las imprescindibles reformas que habría que hacer en centros públicos con personal cualificado y lleno de experiencia a los que poco a poco se va jubilando o aburriendo, sin recursos y con recortes en sus salarios.
No hay o, a mi modo de ver, al menos, no debería haber duda en que la UCO, la Unidad Central operativa de la Guardia Civil está en lo cierto y ha dado con las palabras justas para definir lo que viene pasando en la política española, especialmente en la madrileña desde hace décadas, No hay más que pararse a reflexionar como ha cambiado el panorama político, especialmente en la derecha, que ha cambiado los rostros de sus representantes de los primeros tiempos, brillantes intelectuales la mayoría, por otros más oscuros y siniestros, aunque plenos de habilidades en artes tan necesarias como la recaudación o la propaganda, la mentira sostenida, la intoxicación o la amenaza. "artes" que con tanta facilidad identificamos en Trump y su cuadrilla y que tanto nos cuesta descubrir en nuestros pagos.
Uno de los ejemplos más claro de esto que os digo lo hemos sufrido durante años aquí, en Madrid, y es otro que el que encarnan, Esperanza Aguirre, sus mariachis y su sucesor hoy en la cárcel. Está claro que Granados e Ignacio González fueron, además de sus manos derechas, recaudadores antes que frailes. Ambos están en la cárcel y ambos metieron la mano en esa estructura de donativos y recompensas, lo que no quiere decir que todo lo que recaudaron fuese para sus áticos, sus mansiones o sus cuentas en paraísos fiscales. Es algo tan sencillo como que, a quien carece de escrúpulos para saltarse la ley y ponerse en riesgo por cometer ese delito, le cuesta poco ir un poco más allá quedándose con parte de lo recaudado.
Si lo hacen y lo hacen con tanto descaro, si hacen ostentación de bienes imposibles de conseguir con un comportamiento honrado es porque tienen lengua y quienes les "contratan" como rufianes saben que pueden usarla para contar lo que saben de sus desvelos por hacer del Partido Popular un partido potente, capaz de arrasar en cuantas elecciones compita. El problema es que, para recompensar a los donantes que engordan la caja B, hay que adjudicar contratos y obras, y para adjudicarlos, al menos en una democracia, hace falta disfrazar las transacciones, darles visos de legalidad.
Es ahí donde entran en juego los "tontos útiles" y no por serlo menos culpables que aprueban esas adjudicaciones a todas luces irregulares, los que trocean los contratos para escamotearlos al control, los que, en fin, hacen el trabajo necesario para engrasar el circuito de la corrupción.
Es de haber cumplido ese papel de lo que acusa la Guardia Civil a la indignada Cristina Cifuentes, de haber participado en la adjudicación presuntamente irregular de los servicios de restauración de la Asamblea de Madrid, mientras era vicepresidenta de la misma, al empresario Arturo Fernández, implicado en todas las tramas de corrupción madrileñas.
Cristina Cifuentes se indigna y lo niega. Se defiende diciendo que no se ha llevado nada. Olvida que lleva cerca de dos décadas ocupando un escaño en la cámara madrileña y que los escaños los consiguió en elecciones en las que su partido, está documentado, se financio de la manera que ha quedado descrita. La verdad es así de tozuda y los beneficios de la corrupción se pueden recibir en metálico o en especie.
Por eso, cuanto más sabemos, más nerviosos se ponen. Y es que para escribir la historia de estos años hay ya datos de sobra. Sólo falta atar cabos.

martes, 16 de mayo de 2017

EL PSOE ESTÁ MALITO


Lo de ayer en Ferraz tuvo mucho de guiñol, ese teatrillo simple, para niños en el que la realidad se hace más evidente a base de simplificarla, de exagerar los gestos y pulir los mensajes hasta dejarlos desnudos y, muchas veces, para desgracia de quien los lanza, claros. Un teatrillo, en el que los niños, el púbico, la base, tiene muy claro quién es su héroe, el bueno, ese al que le llueven los palos de todos y, por eso, enternecedoramente, le defienden.
Ayer, a una hora extraña, en la que quien no estaba trabajando, andaba apurando las últimas horas del puente de que disfrutamos los madrileños, se nos permitió ver y escuchar juntos, por primera vez en todos estos meses, a los tres candidatos avalados por la militancia para ocupar la secretaría general del partido que una vez gobernó España, el PSOE, que ganaba elecciones por mayoría absoluta y que hoy se ve descabalgado y lejos de volver a lograrlo. Vimos enfrentados a la elegida por el aparato del partido, Susana Díaz, tapada de la vieja guardia socialista, y al hasta ahora último secretario general, el primero elegido por el voto directo de todos los militantes, “derrocado" en septiembre pasado con aquel "golpe de mano" urdido por quienes han estado y, de momento, están detrás de su rival.
Si escribo "de momento" es porque en la "función" de ayer había un tercer personaje, Patxi López, solvente y tranquilo como no los son los otros, al que, sin embargo, le tocó jugar, por propia voluntad o por encargo de ese mismo aparato marrullero, el papel de cortafuegos o recambio, habrá que verlo, de una Susana Díaz que, fuera de la conspiración, a cara descubierta y sin su público, vale bastante menos de lo que ella y sus mentores dicen que vale.
Por desgracia, Patxi López pareció estar ayer en ese papel, sumándose a las reprimendas a Sánchez, ejerciendo como complemento necesario de esa pinza con la que pretendieron asfixiar al ex secretario general que tuvo que batirse con ambos, mientras los reproches de López a Susana Díaz, brillaron por su ausencia. Me duele decirlo, porque siento aprecio por él, pero cada vez tengo más claro que López es el "plan B" del aparato, el recambio de una apuesta fallida, la de la presidenta andaluza, que, fuera de su entorno, no sólo no remonta en las encuestas, sino que cae mal.
Patxi López sería ya, y no hay más que escuchar a los opinadores habituales de tertulias y columnas, el candidato a la secretaría general, el elegido para rehabilitar un partido traspasado por ambiciones e intereses muchas veces inconfesables, que ha perdido el norte, porque se ha comportado como una empresa ensoberbecida, en alguna he trabajado, que se cree por encima del mercado y, de tanto mirar encuestas y  tanto márquetin, hace mucho que ha dejado de entender a sus votantes y, lo que es peor, a sus propios militantes. No es, y quisiera que quedase claro, que sienta por López antipatía alguna. Todo lo contrario, me parece un tipo estupendo, con ideas y con ganas de consenso, aunque me temo que está ahora en lo que está, más que por el bien de los ciuddanos, incluidos vascos y catalanes, por el bien del partido que ya estaba en casa de sus padres cuando nació. Un buen anhelo este de salvar al partido de un cisma que cada vez parece más evidente, de no ser porque corre el peligro, si es que ya no lo está, de ser fagocitado por quienes tan torpemente escogieron a Susana Díaz y se ven ahora sin tiempo ni capacidad de maniobra para mejorar la oferta.
Este fin de semana, incluso hoy martes, no se habla más que del debate de las primarias del PSOE o de Eurovisión y, curiosamente, creo que ambos asuntos están relacionados. Si Portugal ganó el festival el sábado fue porque se presentó a él no queriendo ser quien no era, con una canción que se parecía a aquellas canciones de los primeros años del festival que todos esos horrores cargados de coreografía, luminotecnia y trampas que, se perecen todas entre sí y que no acaban de gustar ninguna. Es a eso a lo que debería aspirar el PSOE, a volver a ser él mismo, un partido progresista y de la izquierda, que piense más en estar con los más desfavorecidos, que vuelva a pensar en los impuestos como la única herramienta capaz de redistribuir la riqueza, acabando con las escandalosas desigualdades que genera este sistema perverso en el que se empeñan en meternos. Portugal es hoy más feliz que España, estoy seguro, y no por haber ganado Eurovisión, sino porque su gobierno, la amplia coalición de izquierdas que artrítico y acomodado aparato socialista no dejó hacer a Sánchez, se ha preocupado más de su gente que de las empresas de otros.
El PSOE esta, no ya "malito", como dijo la cursi y más que populista Susana Díaz, el PSOE, está muy enfermo. Tanto que, si de aquí al domingo no se retira de la absurda pretensión de ganar unas primarias que, ella lo sabe, tiene perdidas y facilita un consenso hoy por hoy imposible, acabará rompiéndolo en dos.

viernes, 12 de mayo de 2017

POS FERNÁNDEZ VARA


Que Guillermo Fernández Vara y su modo de entender la política no me gustan es evidente. Entre otras cosas, porque no me Fundamentalmente porque me da repelús la gente que esconde la furia y las navajas tras esa voz de pena que sólo el presidente extremeño es capaz de poner en las entrevistas.
No me gusta porque es flojo de memoria y sólo recuerda lo que quiere recordar y a su manera. No me gusta la gente que muestra inflexibilidad hacia los demás y, sin embargo, se deja mecer como el junco cuando el viento sopla a su favor. No me gusta, porque, siendo como es un populista consumado, no hace otra cosa de acusar de populistas a los demás.
Entiendo su aversión a todo aquello que huela a Izquierda Unida, porque Izquierda Unida le privó de gobernar la pasada legislatura extremeña, dando con su abstención el gobierno al muy viajero José Antonio Monago, una decisión de IU que quizá tuviese sus razones de rencor hacia él nacido de más de una traición e incumplimiento, pero que no es muy distinta a la decisión de su amada Susana Díaz, la "mujer cañón “a la que defiende y acompaña, de forzar la abstención del grupo socialista del Congreso para que Rajoy, nuestro Monago, se quedase en la Moncloa, pese a todas sus políticas anti sociales, pese a su falsa recuperación que ha hecho más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, convirtiendo a nuestros jóvenes en jornaleros sobradamente preparados que esperan en la plaza de Internet a que  cualquier cadena del textil o de comida rápida chasque sus dedos y los lleve a segar a sus floridos campos de prosperidad.
Fernández Vara es de moral y memoria distraídas. Y no recuerda que a Pedro Sánchez no le dejaron manos libres para negociar la formación de un gobierno progresista que, sí, entonces era posible, Bien es verdad que el sanedrín del PSOE, los gloriosos y acomodados "jubilados" del partido y unos cuantos barones como Vara,, se vieron justificados por la soberbia torpe e inútil de Pablo Iglesias que pusieron en bandeja a lo más carca del PSOE, que lo hay y mucho, el rechazo a la alianza, echando al candidato en brazos de Ciudadanos, la verdadera hipoteca para formar gobierno.
Aquello llevó al PSOE al dilema de votar NO en la investidura de Rajoy, como habían propuesto en la campaña y había suscrito la militancia en referéndum o darle con su abstención las llaves del gobierno. Pedro Sánchez, por lo que fuera, se puso de parte de la militancia y el NO y fue entonces cuando el aparato incombustible del PSOE, con Fernández Vara en primera línea, fraguó el golpe de estado que acabó con el primer secretario general socialista elegido directamente por las bases del partido.
Hoy, un Fernández Vara nervioso y enfadado porque aquel Pedro Sánchez al que dieron por muerto hace meses respira avales en la nuca de la favorita del aparato ha querido reescribir la historia de aquellos días, acusando a los partidarios de Sánchez de mentir, de inventarse lo que pasó, y lo ha hecho diciendo que están contando posverdades, odio esa palabra, cuando lo que en realidad pretendía Sánchez, ha dicho, era mantenerse en la secretaría general tras un congreso exprés.
Y de ahí, a los lamentos y los ardores patrios, a pretender que Pedro Sánchez quiere aliarse con quienes quieren destruir España, los nacionalistas, solo porque reconoce, como en su día hizo Felipe González, la nacionalidad cultural de Cataluña y Euskadi. Y lo ha convertido en arma contra su rival, como si no fuese evidente.
Lo que no ha dicho, la verdad que ha ocultado este "pos Fernández Vara" de escasa memoria es lo bien que le viene a su discurso populista su oposición a Cataluña y los catalanes, sus acusaciones de egoísmo e insolidaridad hacia ellos, uno de sus mejores argumentos en campaña, una mentira o una verdad a medias que, a él y a su mentor Rodríguez Ibarra tantos votos les han dado.
Lo de este Fernánde Vara tramposo y olvidadizo no es posverdad, es un corta y pega de lo que pasó, a mayor gloria suya y de su Susana, pero yo fui, nosotros fuimos, testigos de lo que pasó.

jueves, 11 de mayo de 2017

ES TODOS LOS DÍAS


¡No, por favor! ¡Es que es todos los días! Se quejaba ayer Rajoy a su salida del plano del Congreso. Lo dijo, mientras abandonaba a "paso Rajoy," rodeado de asesores y guardaespaldas, el palacio del Congreso, a preguntas de una periodista de La Sexta, con cámara y micrófono, quiso saber su opinión sobre si los restos de Franco deberían salir del Valle de los Caídos. Lo cierto es que la pregunta daba igual y estoy casi seguro de que ni siquiera la oyó. Y si daba igual, si le daba igual al presidente, es porque lo que siente Rajoy por la prensa, salvo con ese pequeño grupo al que, en terreno neutral, las más de las veces fuera de España, les hace "confidencias y gracietas" que estos, a cambio, le ríen, lo que siente es alergia. No hay más que ver su rostro crispado, oír sus balbuceos y sus miradas de reproche a quienes, como ayer, le deberían haber despejado el camino.
A Rajoy no le preguntaban por el bochorno que él, su ministro de Justicia, su secretario de Estado de Interior y su fiscal general nos estaban haciendo pasar a quienes creemos en el Estado de Derecho y en la independencia de los distintos poderes que lo sustentan. Pero el, su peculiar personalidad no le dejaba ver otra cosa que el elefante en el que no quería pensar y, claro, se sintió desnudo y desató todos sus mecanismos de defensa, materializados en esa huida ente reproches. Lo que no se le pasó en ningún momento por la cabeza, nunca ha sido empático,  fue ponerse en la piel de los ciudadanos que "todos los días", laborables o festivos, llueva o no, haga frío o calor, nos desayunamos con un nuevo escándalo de su gente y no de simples militantes o concejales de su partido, sino de gente que, como el ex presidente madrileño Ignacio González, la delegada del gobierno Concepción Dancausa o el expresidente murciano, accedieron a sus cargos o a las listas que les llevaron a ellos con su visto bueno, como presidente, bien del Gobierno o del Partido Popular.
Le concedo que el día de ayer no pintaba bien para él ni para los suyos. Tenían que explicar muchas cosas, demasiadas. Tenían que aclarar por qué el fiscal anti corrupción trato de deshacerse, en plena investigación del caso Lezo, de los fiscales que llevaban meses, incluso años, investigando codo con codo con el juez Velasco y la Guardia Civil, las alcantarillas del Canal de Isabel II y todas las ratas que habían anidado en ellas. Tenían que aclarar por qué el responsable de la Fiscalía Anticorrupción quiso impedir determinados registros y paralizar determinadas vías de investigación. Tenían, también, que aclarar por qué se revocó la renovación de la indómita Fiscal General, Consuelo Madrigal, que no quiso doblegarse a los nombramientos "sugeridos" por el ministro Catalá en puestos clave para el futro procesal del PP como, Anticorrupción o la Audiencia Nacional. Tenía que tratar de aclarar algo que ya está tan meridianamente claro como por qué se puso al frente de la Fiscalía Anticorrupción a un fiscal que llevaba diez años en Madrid guardándole las espaldas procesales al PP en todos cuantos asuntos de dudosa legalidad le habían afectado, archivando, a veces de manera insólita, asuntos que van, desde la huida de los "guardias" de Esperanza Aguirre, a otros como aquel tráfico de bolsas con "toallas" millonarias en Cartagena de Indias.
Deberían haberlo explicado y no lo hicieron. Es más, fue tal el descaro de todos los comparecientes que uno ya no sabe si fiarse de la justicia. Todos coincidieron en decir que no se dieron instrucciones a los fiscales, algo que me permito dudare, pero que no era imprescindible, porque, como al jardinero enamorado de su rosal favorito, le basta con arrancar las malas hierbas a su alrededor, le basta con abonar o no el terreno, con poner o no los medios requeridos en determinados casos, para obtener sólo las flores deseadas y dejar que se marchiten las otras.
Y, todo, con cara de póker, sin mover una pestaña. Manuel Valls, ex primer ministro francés no lo habría hecho mejor, Por eso me permito recomendar a Valls, ahora que ha huido de su partido, el socialista francés, como las ratas huyen del barco que se hunde, y que el partido de Macron le ha dado con la puerta en las narices, que estudie afiliarse al PP de Rajoy, Difícilmente va a encontrar gente más inmoral y falta de escrúpulos como él, con la que asociase.
Mientras tanto, los españoles, aquí, viendo como la lluvia de su hedionda basura es todos los días.

miércoles, 10 de mayo de 2017

LEYENDO ENCUESTAS

Cada vez que aparece una nueva encuesta me asombra un poco más la capacidad de algunos votantes, especialmente los del PP, para convivir con toda es podredumbre que, a otros, a mí al menos, nos vuelve el estómago del revés. Por eso, cada vez que leo una de esas encuestas, me pregunto qué más tiene que pasar para que, en un país gobernado por un partido que tiene o ha tenido a casi un millar de sus militantes y cargos, implicados, investigados, procesados o condenados, dentro o fuera de prisión, entre ellos ex ministros y ex presidentes  autonómicos, elegidos de entre sus filas, qué otro escándalo tiene que aparecer, para que se país en el que la policía y la justicia, día sí y día también, son puestas en entredicho por actuaciones partidistas ordenadas por los cargos políticos que las dirigen en nombre de ese gobierno, qué más tiene que pasar para que una parte importante de los ciudadanos con derecho al voto, uno de cada tres, deje de pensar en votar de nuevo al partid que está detrás de todas esas anomalías democráticas.
La corrupción y todo lo que conlleva avergüenza, nos avergüenza, a quienes creemos en cosas tan peregrinas, al parecer, para los votantes del PP como la democracia o la división de poderes en el Estado. Nos avergüenza y asquea ´bon la misma intensidad que, a otros, les encanta porque les ayuda a mantener los privilegios y prebendas de que disfrutan desde hace tiempo, todo eso que les aleja de quienes ahora trabajan para ellos por salarios miserables, con o sin papeles, esos mismos a los que repudian y culpan de los males del país.
Es la España del enchufe, el amiguismo y la trampa, la que acumula pisos y los alquila en negro, la que es capaz de comprender a todos esos delincuentes que nos gobiernan nos han gobernado, porque, a su manera y en lo que está a su alcance, hacen lo mismo y, si pudiesen seguirían su camino.
Es la España que guarda billetes de 500 en los altillos y, de vez en cuando, cuando algún rumor les asusta los ponen en circulación, comprando lotería o en unos grandes almacenes. La España egoísta que se mira el ombligo y desprecia lo público, porque puede permitirse pagar o que le paguen lo privado, la sanidad y la educación, por ejemplo.
La cosa no va con ellos, la crisis ha sido para ellos una oportunidad de negocio, un mar embravecido en el que muchos han naufragado y a cuyas playas llevan los despojos de tantos y tantos ahogados para que, ellos, los de siempre engordan su patrimonio. Son cada vez menos, poco a poco van dejando de creer en el partido ventajista que les baja los impuestos y "mira para otro lado cuando hay que hacerlo", pero son todavía demasiados.
Por eso, resulta extraño que los potenciales votantes de ese partido sigan a la cabeza de las encuestas. También, que el partido que le permitió seguir en La Moncloa, el PSOE, le siga en las preferencias de los encuestados. Sólo la bisoñez de Podemos la gran esperanza frustrada de la izquierda española y la esperanza de que, en el PSOE, las bases subviertan el orden establecido por el aparato y consigan reponer al frente del partido, ahora con más pasado y más claridad a Pedro Sánchez. Aunque, dios no lo quiera, podría ser que todos esos arribistas, partidarios del espolio de lo público, del imperio del IBEX, de los minijobs "de mierda", del deterioro de lo público, los de las cuentas en Suiza o en cualquier paraíso fiscal, vean en Susana Díaz un seguro de que nada va a cambiar, porque un PSOE cada vez más decolorado en su rojo va a estar ahí para salvar el buen orden y la unidad de eso que nos niegan a los demás y llaman patria.
En cuanto al crecimiento de Ciudadanos, "no problem". Cada vez está más claro que, al menos en las encuestas y en el día a día de los parlamentos, es el mejor banquillo de esos a los que la corrupción ya les acalambra las piernas,
Aun así, no temáis son sólo encuestas, O eso cree Irene Montero, cuya ambición no ha salido nada favorecida en ellas.

martes, 9 de mayo de 2017

FAMILIAS


Se dice, y no les falta razón a quienes lo dicen, que, si el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente. Yo, parafraseándoles, me atrevo a decir que el poder que se perpetúa en el tiempo da lugar a familias y dinastías que, amén de corromperse las más de las veces, se empeñan en cerrarse al exterior para que nadie conozca sus chanchullos, su "tráfico de misales" y, sobre todo, pueda poner en peligro esos regímenes del todo dictatoriales que acaban por instalarse para siempre en federaciones deportivas, colegios profesionales, empresas y, claro está, partidos políticos.
Todos conocemos al siniestro presidente de la Federación de Fútbol, Ángel María Villar, a los más que tramposos directivos del Colegio Oficial de Enfermería de Madrid, a Juan Luis Cebrián, que, no le conforme con haber arruinado la solvencia económica y profesional del grupo PRISA, en el que, cómo no, han prosperado sus cachorros, sigue empeñado, como cualquier monarca o dictador que se precie, en morir con las botas puestas. Y qué decir, por último, de los partidos políticos en los que el que se convierte en "el rey de la montaña" defiende con uñas y dientes, apoyado por su aristocrático aparato, la corona, la caja y la línea sucesoria.
Ayer tuvimos la oportunidad de ver la impudicia con que esto que os digo se practicaba en Cataluña en tiempos del todavía, al menos públicamente, honorable Jordi Pujol, cuya familia, convertida en congregación religiosa, era una máquina de saquear Cataluña, con Marta Ferrusola, la matriarca y esposa, convertida en la "madrina" de ese clan mafioso que, muy probablemente, canalizaba hacia la banca andorrana unos fondos de origen oscuro que, según los investigadores, el "coño" de la UDEF, alcanzan un monto de 69 millones de euros. 
Los hijos de Pujol, a los que Marta Ferrusola, autoproclamada "madre superiora" de la congregación mafiosa, había adjudicado un cometido en el escalafón conventual, eran, ya lo creo, más partidarios de los negocios que de la política, salvo el pequeño Oriol al que el patriarca empujó a la política, hasta que un turbio asunto, el de las ITV se enredó en ella. Por eso, Jordi Pujol, salpicado el benjamín por el escándalo, puso sus ojos en Artur Mas, con el que había compartido gobierno y testaferro, para "hereu" de lo que todavía era un imperio: Convergencia, siempre investigada, siempre bajo sospecha, hasta que se vio con el agua de la corrupción al cuello y emprendió la huida hacia adelante del independentismo.
Habían pasado ya los tempos en los que lo que se sabía de los "negocios" de Pujol, antes y después de convertirse en honorable, eran moneda de cambio para completar en el Congreso mayorías que no bastaban para gobernar, tiempos en los que siempre hubo dosieres con los que amagar sin dar, tiempos en los que González y Aznar se turnaron en recibir su apoyo cuando fue menester. Tiempos que como vinieron se fueron, cuando un "Josemari" crecido, apunto de poner en marcha su propia máquina de corrupción se encargó de alimentar, hasta convertirlo en un monstruo el embrión del anticatalanismo más feroz.
Qué decir de Aznar y sus "familias", política y "carnal", que diría mi madre. Se explican por sí solos y están suficientemente documentados en los juzgados. Pero, como en todas partes cuecen habas, también junto a González crecieron clanes, si no familiares, sí políticos. Clanes a los que ha importado más quedarse con el partido, cada vez más exiguo y con menos contacto con la calle, clanes desde los que se controlan, supongo que como en todos los partidos, salarios y despachos, vía listas de aquí y allá. Una manera de hacer política tan viciada que acabó por cegarles al borde del precipicio.
Hasta que, hace unos meses, conscientes de lo que iban a perder si su partido giraba a la izquierda y buscaba en ella sus apoyos, la familia política de González, el aparato perpetuo del PSOE, gestionado por Rubalcaba y compañía, decidió, en nombre de algo que llamaban prudencia y no lo era, hacer saltar por los aires un partido del que estaban a punto de perder el control. Ahora, como Cebrián, como Villar, como el presidente del Colegio de Enfermeros de Madrid, conspiran t trapacean para evitar que Pedro Sánchez, el secretario general elegido por las bases, vuelva a serlo en detrimento de la niña de sus ojos, los de González, cueste lo que cueste y aunque el partido se rompa.
En fin, un juego terrible de familias y tronos, en el que nosotros, si nos conformamos con ser poco más que espectadores, no pasaremos de ser instrumento y lo nuestro, botín.


lunes, 8 de mayo de 2017

IMPOPULISMOS


Curiosa reacción la de los hasta ahora grandes partidos españoles felicitándose por el triunfo de Emmanuel Macron en las presidenciales francesas. Los dos, PP y PSOE, contentos y aliviados por la derrota de Marine Le Pen, pese a su preocupante crecimiento en votos. Contentos, porque es lo que toca fingir, cuando, en realidad, lo que han demostrado las presidenciales francesas es que, después de décadas de gobernantes abusando de la democracia y, con ella, de la paciencia y la capacidad de aguante de los señalados para pagar la crisis, los trabajadores, las clases medias y, sobre todo, la de los jóvenes, tras años y años de  mirar para otro lado porque habían decretado que había que hacerlo, los votantes franceses lo que en realidad han dicho es que ya no quieren tener en la presidencia de la república a quienes vienen dándoles la espalda, imponiendo una austeridad que ellos nunca han practicado, quitándoles el trabajo, mientras daban sueldos por nada o casi nada a sus esposas, sus hijos o sus amigos, han dado la espalda a quienes les hablan de patria y colocan sus beneficios y sus botines en paraísos fiscales.
Los franceses han dado la espalda a quienes les hablan de populismo, a quienes tratan de inculcarles el miedo al populismo, cuando nada hay más populista que servirse del miedo ajeno en beneficio propio. a los del "prietas las filas" y la demanda del voto útil durante dos meses, para olvidar, en los cuatro o siete años que siguen, los viejos errores, poniéndose al servicio de los especuladores, convirtiéndose en el engranaje necesario para arrasarlo todo, llevándose por delante la dignidad y el bienestar de aquellos a los que, sirviéndose del miedo, pide el voto.
En Francia, más que contra el demonio del populismo, han votado contra el impopulismo de los que han sobrepasado todos los límites del abuso y creo que aquí, en España, no tardará en ocurrir algo parecido, porque los dos grandes partidos "de siempre", PSOE y PP, han pecado de impopulismo. Uno y otro han dado la espalda a la gente, practicando el despotismo más absoluto, actuando como agentes de una superestructura parásita que, después de expoliar los territorios coloniales en África o donde fuese ha pasado al expolio de las propias metrópolis, arrasándolas para convertirlas en un erial inhabitable.
Rajoy ha dado muestras inequívocas de no sentir el más mínimo respeto por sus votantes y de pensar en lo de todos, lo público, como en un futuro botín a rapiñar para sí y para quienes le sostienes que, por desgracia, están más allá de quienes le votan. Su partido corrupto es cada vez más impopular. Ya, ni en los taxis se habla bien de él. Ahora, quienes guardan silencio en las colas son sus partidarios, que esconden el voto y la opinión a quienes, con razón, le critican. Se ha hecho impopular, como se han hecho impopulares quienes le rodean, obligados por la cobarde sumisión de quien quiere "hacer carrera" en el partido o por el miedo a ser delatados por todos esos chorizos que, en algún momento, han pagado sus sueldos, sus viajes o sus campañas. Ya no convencen ni él ni los suyos, porque queda poco infierno con el que amenazar más allá del infierno en que nos están haciendo vivir.
Rajoy se ha convertido en impopular, como Susana Díaz y el aparato del PSOE al que representa se está haciendo cada vez más impopular. La presidenta andaluza, está empeñada en una huida hacia adelante que la rescate de la impopularidad que "le" crece en Andalucía, donde el reverencial respeto al viejo partido que gobierna desde hace tantos años es cada vez menor, donde decisiones, como las tomadas en la Sanidad Andaluza, tomadas de espaldas a los ciudadanos y a sus intereses son cada vez más contestadas. Por eso está empeñada de derrotar, como sea, a Pedro Sánchez, por eso le acusa de impopulismo, porque sabe que, por lo que sea, está escuchando a las bases, las mismas bases que ella y el aparato burlaron en aquella vergonzosa tarde en Ferraz. Susana Díaz, más que le pese, es cada vez más impopular, tanto o más que lo es Rajoy.
Lo de ayer en Francia, como puede serlo en España en cuanto se pongan las urnas, fue un voto contra el impopulismo que allí y acá lleva años gobernándonos.

viernes, 5 de mayo de 2017

FALTA DE COSTUMBRE


Si os digo la verdad, entiendo los nervios de la candidata Susana Díaz y su gente. Y, si los entiendo, es porque no esperaban esto. Pensaban que, con la suma del aparato del partido, la ofensiva mediática y la posición institucional que le da a la candidata ser presidenta de Andalucía, el histórico granero de votos del partido, difícilmente, el "guapito" del cartel, el tonto útil al que pensaban manejar para seguir con los chanchullos y las componendas de su acomodado sanedrín de "yayopastas" y quienes les enjabonan, iba a enseñarle los dientes a la elegida por el aparato.
No se lo esperaban. Hacían bromas, ellos y sus tragaperras parlantes, con el coche del defenestrado, ese en el que estaba dispuesto a recorrer España y que tardó en arrancar. Lanzaron bulos sobre el estado de ánimo de Sánchez, hablaron abiertamente, ellos o sus voceros, de depresión. Le cerraron su oficina de campaña, trataron de cortar el flujo de donaciones que llegaba a la candidatura, invocando al Tribunal de Cuentas, ese mismo al que históricamente los partidos se han pasado por el arco del triunfo, hicieron todo lo posible para hundir el barco del ex secretario general, el primero y último que, hasta el momento, se había elegido directamente por os militantes, pusieron clavos en las ruedas de su coche metafórico y, al final, olvidaron lo fundamental, porque se olvidaron de esos mismos militantes cabreados como sólo se cabrea quien cree en la democracia participativa y ve como echan por tierra sus votos y la tradición progresista de un partido que llevaba más de un siglo diciéndose de izquierdas y comportándose más o menos como tal.
Por eso se lanzaron a la caza del aval, un trámite previsto para desbrozar las primarias de candidatos sin posibilidades, con el que, así se ha dicho, el aparato "ficha" a cada militante, porque, a diferencia del voto, el aval ha de ser nominal, de modo que cada avalista quedaría señalado por la sombra del candidato elegido. Toda una guerra de nervios y de presiones que, sin duda, puede influir en el ánimo de quien pretenda "hacer carrera" en su agrupación y ya se sabe, porque lo dejó dicho Alfons Guerra, que "el que se mueve no sale en la foto"
Por eso están tan sorprendidos, porque si, como dicen, el miedo guarda la viña, casi sesenta mil militantes del partido han optado por arriesgar las uvas y algunos más han dado su aval a Susana Díaz cruzando los dedos. Porque una cosa está clara: Pedro Sánchez puede estar seguro de todos sus avalistas, mientras que entre los de la presidenta andaluza hay mucho dedo cruzado a la espalda.
No hay duda de que, en Ferraz, la gestora de parte y los de siempre, reinan la sorpresa y la duda. No hay más que ver los rumores que hicieron circular nada más ver la cantidad de avales presentados por Sánchez, dando a entender que no todos iban a ser válidos, algo que, de madrugada, avanzado el lógico proceso de comprobación, parece descartado. Pero, por si acaso, lo dijeron, que algo queda y diluye la euforia del "casi empate" de la elegida y el electo.
Algo deben temerse los de siempre, porque una de sus voces más señaladas, la del extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra, se ha apresurado a proponer un enjuague muy de los suyos: que se retiren los tres candidatos, para que el partido, como si el partido fuese otra cosa que sus militantes, eligiese al candidato- Está claro que Ibarra se refiere al aparato, su aparato, y que no quiere ver de nuevo a Sánchez como secretario general.
Una prueba más de ese nerviosismo del que os hablo es ver de qué modo han respirado esta mañana las tragaperras parlantes, que no han hecho otra cosa que hablar del populismo de Pedro Sánchez y que tildan de trumpista a quien "osa “hablar, como yo, de "aparato" o "nomenclatura". Está claro que es equivocan quienes han creído tener al PSOE y sus militantes bajo control. Al partido quizá. no hay más que ver de qué manera forzaron la salida de Sánchez. pero, a la militancia, ya vemos que no. Ya veis, es la falta de costumbre de escuchar a las bases y la viciosa y egoísta estrategia predicada y practicada por Rajoy de "mirar para otro lado, cuando hay que hacerlo".

jueves, 4 de mayo de 2017

ARZALLUZ CABALGA DE NUEVO


Dicen que la política hace extraños compañeros de viaje. Incluso dicen que los hace de cama y que quien ladra desde detrás de la verja a todo el que pasa junto al jardín del amo, se enreda entre sus piernas y llena de lametones sus manos cuando lo tiene dentro de casa. Eso, tras años de ver y oír de todo, es quizá lo único verdaderamente exacto que he encontrado en una ciencia tan inexacta como lo es la política.
Ayer, un poco a escondidas y con prisas, Rajoy firmó con Josu Erkoreka, en sede parlamentaria, la rebaja del cupo vasco que el PNV le exigía para apoyar los presupuestos que le van a permitir ejercer de presidente con una cierta tranquilidad. Nada nuevo. Nada que no hubieran hecho antes González o Aznar. Nada que no se haga cada día, cada minuto, en los cinco continentes allá donde hay un parlamento verdaderamente democrático, un paramento en el que la política se hace (más o menos) entre todos, todos los días.
No pienso criticar, por ello, el acuerdo. Un acuerdo por el que Euskadi reajusta a la baja sus cuentas con el Estado a la hora de pagarle por las competencias no transferidas que ejerce en su territorio. Un acuerdo que, de haber sido firmado por los socialistas o no digamos Podemos hubiese sido tildado de apocalíptico y "rompepatrias" por el mismo Rajoy, los suyos, la prensa amiga y los atrincherados en el cómodo "santuario no se rinde" de Aznar.
Qué poca memoria, qué bendita amnesia que les permite olvidar aquellos tiempos en los que Aznar, con el mismísimo Rajoy en el gobierno, firmaba su tranquilidad con Xabier Arzalluz, la bestia negra del nacionalismo vasco, el mismo que nunca acabó de condenar a las claras a ETA, el que se asustaría años después, al ver las dimensiones que alcanzó la protesta espontánea con la que la sociedad civil vasca respondió as salvaje asesinato de Miguel Ángel Blanco.
Qué poca memoria, qué bendita amnesia, para no tener que recordar todo lo que Rafael Hernando y todos ellos, sin excepción, dijeron de Pedro Sánchez o de Podemos, cuando, ya a la desesperada, trataban de firmar un acuerdo parecido a éste, para que el hoy díscolo candidato a la secretaría general del PSOE, Pedro Sánchez nos devolviese la ilusión a quienes creíamos que España no merece estar otros cuatro años en manos de esta derecha corrupta y trapacera.
Y no sólo eso. Habría que saber dónde están ahora todos esos barones, todos esos patriotas, todas esas cabezas bienpensantes que pretenden guiar nuestra mano y la del líder de su partido, impidiendo una y otra vez que la izquierda intente medir sus fuerzas unida, asustándonos, para que no cayésemos en los mismos "errores" en los que cayó, ya no se acuerdan, Felipe González. Parece que ya nadie nos acordamos de cómo se torpedeó ese intento de Sánchez de formar gobierno, de cómo se le obligó a comerse primero el acuerdo con Ciudadanos y de cómo ese acuerdo, toda una hipoteca, firmado con Rivera y no la torpeza, que la hubo y mucha, de Pablo Iglesias, fue el obstáculo para firmar con los nacionalistas un acuerdo que hiciese posible el gobierno.
Ya nadie se acuerda, entre otras cosas porque los "efectos especiales" y la "música incidental" con que la prensa "afecta" al PP y sus socios, PSOE incluido, hubiese acompañado un acuerdo como el que ayer firmaron Rajoy y Erkoreka, un acuerdo parecido al firmado por Aznar con los nacionalistas, bendecido en su día por el ABC, LA RAZÓN no existía, desde su portada. 
Otros tiempos, pero los mismos perros con distintos collares, a los que más que la patria, les une la cartera. Arzalluz cabalga de nuevo y, si cabalga, por más que me pese en este caso, es porque la democracia funciona.

viernes, 28 de abril de 2017

LO MISMO, PERO MÁS CLARO

Si algo me está quedando claro en estos días aciagos, eso es que el cinismo de nuestros políticos no conoce límites. Ayer, pasados los primeros momentos de sorpresa, tras el inesperado anuncio hecho por Podemos de que tiene intención de presentar una moción de censura contra Mariano Rajoy, se les acusó desde los grandes partidos de la oposición, como mínimo, de hacer fuegos artificiales, porque dicha moción, de presentarse, estaría destinada al fracaso. Qué poca memoria o, lo que es aún peor, cuánto cinismo.
Parecen olvidar unos y otros las presentadas por Felipe González contra Adolfo Suárez, en tiempos en los que el presidente del gobierno era tildado de tahúr del  Mississippi o la que, después presentó Antonio Hernández Mancha, fugaz líder que fue de la derecha que murió políticamente en el intento, planteó contra el gobierno socialistas desde Alianza Popular, como también parece flaca la memoria de Alfredo Pérez Rubalcaba que tonteó sin consumarlo con presentársela a Mariano Rajoy en su primera legislatura.
Socialistas y Populares -Ciudadanos, carente de pasado de momento es otra cosa, aunque todo se andará- pretenden hacernos creer que una moción de censura condenada al fracaso -sólo las que se acuerdan con tránsfugas y socios incumplidores triunfan-  son del todo inútiles, además de ser una pérdida de tiempo. Lo dicen y mienten, porque el debate de una moción de censura es política pura y hecha donde debe hacerse, en ese gran escenario, casi teatral, que es el hemiciclo del Congreso. Nada que ver con la política que se hace en las tertulias radiofónicas y televisivas, directamente o por personajes interpuesto, la que se hace en los cenáculos, engrasando lenguas y plumas amigas o desde despachos y teléfonos filtrando informaciones interesadas y traficando con exclusivas y silencios.
Acusan a Podemos, más concretamente a Pablo Iglesias, de hacer teatro, cuando no circo, y olvidan aquella pareja, tan famosa como Martes y Trece, que formaron Felipe y Guerra, en la que jugaban al poli bueno y el malo y que acabó como acabó cuando sus intereses y sus ideas comenzaron a caminar por sendas cada vez más divergentes. Olvidan también que, en el debate de una moción de censura, televisado por ley en su integridad, con lo que los ciudadanos podrán conocer, sin intermediarios, lo que plantean sus representantes. Sea cual sea el resultado de la votación, si llega a votarse la moción, los portavoces de los distintos grupos van a tener que retratarse y, como mínimo, vamos a percibir el parlamento como algo más vivo que el lujoso cementerio en que acaba convirtiéndose.
El más molesto, casi ofendido, por el anuncio es el PSOE, quizá porque ese debate interferirá su proceso de primarias y pondrá a sus diputados ante el absurdo de negarse a apoyar con sus votos la censura a Rajoy que, sin duda, firmarían sus votantes. Terrible dilema en el que quien saldrá mejor parado será el candidato Sánchez que nada tuvo que ver, de hecho, dejó su escaño para no dársela, con la abstención que permitió a Rajoy seguir en La Moncloa,
Qué decir de Ciudadanos que, una vez más, se pondrá del lado del sol que más calienta y presumirá de acuerdos que el PP no respeta, colgándose medallas que más bien corresponderían a los jueces y los ciudadanos, con minúsculas pero enormes, que denuncian la corrupción y a los corruptos. Una vez más tratará de hacernos creer que, de no ser por ellos, Cristina Cifuentes, espectadora silenciosa de todos los trapicheos de Aguirre e Ignacio González, nunca hubiese llevado al fiscal sus sospechas, cuando fue el voto ciudadano el que rompió la cómoda impunidad en que vivieron e PP y el PSOE con su enfermiza convivencia.
Sin embargo, el que más se juega es Podemos y, con el partido, su amado líder, encantado de haberse conocido y empeñado en reproducir estampas de la Historia de las Revoluciones o, quién sabe, de las religiones, porque esas comparecencias tumultuosas, esos paseos de diez en fondo, más propias de un nuevo Jesucristo, ahora con chaqueta, o de los "Criminales Inocentes" de Ben Harper, tienen mucha puesta en escena, demasiado gesto que, en una sociedad de la inmediatez como la que nos ha tocado vivir, se impone y oculta los contenidos que están detrás, porque los gestos siempre hay que explicarlos y el espectador casi nunca tiene paciencia para que se los expliquen. SE juegan mucho y ganarán si consiguen convertirse en un partido menos gestual y más práctico, un partido que no dé, con su intransigencia, argumentos para la intransigencia de  los otros. Perder la moción, y lo saben, es lo de menos, recuperar credibilidad y espacio es lo que más debe importarles e importarnos.
No creo que, de presentarse, esta moción de censura cambie muchas cosas, salvo dejar todo más claro y eso, desde luego, no es poca cosa.

jueves, 27 de abril de 2017

NADIE PODRÁ PROBAR, NADIE PODRÁ DECIR...


A veces pienso que aquel psicólogo que Benito Floro descubrió para el fútbol en su etapa gloriosas en el Albacete, al que logró meter en la primera división, trabaja hoy para el PP o, más bien, para Rajoy.
Sólo con un mago de la mente, capaz de moldear responsabilidades y culpas a gusto del cliente, es posible sobrevivir y mirarse al espejo todas las mañanas sin vomitar de inmediato. Y es que mantener y reforzar el cinismo de un tipo como Mariano Rajoy es más difícil que colocar un equipo salido del páramo manchego en el club de los grandes del dios fútbol.
Hacen falta mucho entrenamiento mental y mucho asesoramiento para constituir esos mensajes, tan simples como enigmáticos, perogrulladas a veces, con que de vez en cuando nos obsequia, Ayer mismo, en Montevideo, después de comprobar que los ecos de los escándalos de su partido y toda la indignación que provocan habían cruzado el Atlántico para obsequiarle con esos incómodos "ladrón" que tuvo que escuchar ante el presidente uruguayo, cuando los intentos de torpedear la investigación del juez Velasco sobre el nido de corrupción, otro más, en que el ex presidente madrileño, otro más también, había convertido un bien público, como lo fue hasta 2012 el Canal de Isabel II, ya eran más que meras sospechas, hasta el punto de dar lugar a un insólito desmentido de la Fiscalía, apenas unas horas después, Mariano Rajoy nos obsequió con uno de sus "nadie podrá...". En esta ocasión lo que nadie podría, según él, es decir que, durante su mandato, no se ha respetado la independencia de los ju lo dijo así, tan campante, con el aplomo de quien sabe que lo que dice no es cierto y que, además, responde a un mecanismo de autoprotección psicológica, en el que lo que niega no es que se haya presionado, por activa o por pasiva, a los jueces que investigan la corrupción de los suyos. Que se lo digan, si no. a Baltasar Garzón o a Elpidio José Silva, despojados sin piedad de sus carreras, mediante procesos colaterales y nada claros, por haber tenido la osadía de "molestar" a los amigos de Rajoy o a los amigos de sus amigos. Que se lo digan a todos esos jueces y fiscales faltos de medios humanos y técnicos que, trabajando día y noche en su despacho y en casa, sacan adelante las investigaciones de las tramas corruptas del PP y otros partidos.
Rajoy dijo en Uruguay que nadie podrá decir que lo hacen, porque sabe de sobra que lo hacen y que no puede negar que lo hacen. Lo dice, quizá confiando en que aún controla periódicos, telediarios, radios y tertulias, pero ignora que quienes son poco más que tragaperras que hablan tardan poco en cambiar de amo y que esa herramienta poderosísima que son las redes sociales, en la que tanto dinero robado a los ciudadanos se gastan sus corruptos, es indomable y que, ni siquiera bajo dictaduras como la china, la siria o la cubana, se la puede amordazar. Lo dice, pero se equivoca, porque ya lo estamos diciendo, entre otras cosas, porque lo estamos viendo y la verdad es tozuda, muy tozuda.
Espero que "nuestro" presidente está disfrutando de su viaje, porque, me temo, cuando regrese se va a encontrar un país muy distinto del que dejó hace sólo tres días, un país más escandalizado, más sabio, mucho más harto, y al borde de otro 15-M, porque está comprobando que éstos, los de la nueva política, tampoco le sirven, incapaces como son de superar sus intereses y unir sus fuerzas.
Quienes dicen estar con la gente deberían tomar nota de como Marie Le Pen, líder maquillada de un partido fascista, es aclamada por los obreros a punto de perder sus empleos. Y tomar nota de por qué lo hacen. Sencillamente, porque nadie se ocupa de su desgracia ni defiende sus empleos. Nadie dice querer un Trump, pero, con su desapego de la gente y sus problemas, le están allanando el camino.
Nadie podrá decir, dice Rajoy, nadie podrá probar, dijo, decimos y lo estamos probando.

NADIE PODRÁ PROBAR, NADIE PODRÁ DECIR...


martes, 25 de abril de 2017

¿NADIE VA A PEDIR LA DISOLUCIÓN DEL PP?


Quienes hayan querido enterrase de lo que está pasando en la política española deben andar desde el viernes tentándose la ropa. Sé que hay quienes no lo han querido ni lo querrán, pero el resto debe tener ahora mismo por los suelos su fe en la democracia. No hay, no ya un día, sino un minuto que pase sin que aparezca un escándalo nuevo, una corrupción más, otro caso de nepotismo, otro saqueo más de lo que es de todos, para multiplicar por dos o por tres el dinero tasado por la ley para el funcionamiento del día a día y para sufragar las campañas electorales del PP, sin que nadie encarne de una vez la indignación ciudadana y pida la disolución de un partido, el del gobierno, podrido desde la raíz hasta el último brote de sus ramas.
Si tomamos el mapa de España, desde Galicia a Andalucía, no encontraremos una sola comunidad autónoma que no esté salpicada por la corrupción a todos los niveles. Serán muy pocos, si es que hay alguno, los rincones del país libres de esta carcoma que, de un tiempo a esta parte, viene barrenando las estructuras del sistema y amenaza con hundirlo. Es tanta la miseria que se esconde en las vigas del Estado, son tantos los ladrillos que se han llevado, son tantos los muros presuntamente intocables que han echado abajo, es tanta la carga que se ha alterado, cosiendo a impuestos a los más débiles, a los que menos tienen, mientras se aligeraba el compromiso solidario de los que tienen y ganan más que nadie, que lo extraño es que quede algo en pie.
Lo fácil sería culpar de esta debacle sólo al Partido Popular, pero no hay que quedarse sólo en ello, porque, si el PP ha podido hacer todo lo que ha hecho y durante tantos años es porque quienes tenía enfrente o estaban en lo mismo, tenían mala conciencia por "lo suyo" o se la habían alquilado a los poderosos a cambio de un sillón en cualquiera de esos consejos de administración que hay al otro lado de una puerta giratoria. Si digo lo que digo, es porque, como muchos de vosotros, he leído el pasaje del Lazarillo de Tormes, en el que el ciego apalea a su criado, al deducir que está comiendo las uvas de tres en tres, porque no se queja de que el las cogía de dos en dos. O lo que es lo mismo en lenguaje actual: tarjetas "black" y Bankia.
Sin embargo y siendo terrible todo esto que está pasando, lo peor es que la corrupción no se para en los partidos y en los gobiernos que controla. La corrupción, como estamos comprobando, alcanza también a puestos claves de la Justicia y las fuerzas de seguridad del Estado. Eso es de lo poco que podemos agradecer a Ignacio González, que se haya convertido en uno de esos muñecos que en las clases de anatomía patológica nos muestran todos los tumores y enfermedades que pueden aquejar a cualquier organismo por sano que se crea.
Con Ignacio González hemos podido saber que la policía, algunos policías con acceso al ministro del ramo, le informaban de lo que "había" contra él. También que tiene fiscales preferidos a los que luego nombran para ocuparse de "lo suyo", la corrupción, que tiene magistradas amigas, al menos una, que le "catan" lo que se cuece contra él en la Audiencia Nacional. Son tantos los tentáculos que ha fijado sobre los instrumentos con que cuenta el Estado para defenderse de delincuentes como él, que habría que preguntarse si él solo se ha bastado para controlarlos.
Ayer dimitió, parece que definitivamente, su mentora Esperanza Aguirre, la que le descubrió como funcionario en el Ayuntamiento de Madrid y le dejó el viernes camino de prisión, con un patrimonio inmobiliario que supera con facilidad en valor de mercado los tres millones de euros. Dimitió, pero como sólo ella sabe hacerlo, escogiendo su culpa, otra vez "in vigilando", y mandando recaditos a sus compañeros, sin nombrarlos. Porque qué otra cosa era esa petición de diligencia a la hora de asumir sus responsabilidades, en clara alusión a Mariano Rajoy que, como mínimo, tiene ya en su haber tantos pecados como ella.
Ojalá bastase con eso, con la dimisión de Aguirre, con la de Rajoy, con sus procesamientos que, creo, no van a tardar o con los de todos los corruptos que hay en el Partido Popular y alrededores, ojalá, Sin embargo, me temo que la gangrena ha ganado demasiado terreno e infecta demasiadas estructuras del poder. Es tarde para eso, Imaginad un país en el que el ex presidente de una comunidad autónoma como la de Madrid es llevado a prisión. Imaginaos que el presidente de su partido, Mariano Rajoy, no el deja presentarse a la reelección por lo que sabe de él y, sin embargo, no le lleva ante la justicia, imaginaos que está acreditad en distintos lugares y por varios tribunales que ese partido se financia ilegalmente. imaginaos que el PP es un partido de Estados Unidos, Alemania Francia o Reino Unido 
¿Creéis que el presidente de ese país no hubiera dimitidos ya, que ese partido no habría sido disuelto o, al menos, habría plantead su refundación en un congreso? 
Pienso que ya es demasiado tarde y que alguien debería poner en marcha los mecanismos legales, que debería haberlos, para disolver el partido y llevar ante la Justicia a los responsables.

lunes, 24 de abril de 2017

¿EN VOTOS O EN METÁLICO?


Amén de lo que tienen de estéticos y gratificantes los primeros resultados de la "operación Lezo" no hay que desdeñar lo que tienen de edificantes. Ver a todo un ex presidente de comunidad autónoma. heredero político de la mujer que, pasase lo que pasase, supiésemos lo que supiésemos de sus líos y trampas, escuchásemos lo que escuchásemos salir de su lengua venenosa, ganaba de calle al PSOE, su único adversario hasta la aparición de Podemos y Ciudadanos en las urnas... verle así, rodeado de guardias civiles, sumiso y obediente, él que siempre se sintió tan altivo, tan por encima de los demás, ha sido como un soplo de esperanza para todos esos ciudadanos que, como yo, creemos en la justicia de los jueces, aunque no tanto en la de los tribunales. imaginarle hoy entre rejas compensa, no sabéis cuánto, tantos y tantos disgustos y desvelos como nos ha deparado su paso por el poder.
Decía que los primeros pasos de esta "operación Lezo", que sin duda acabará siendo el "caso Canal", tienen mucho de didáctico. En primer lugar, nos permite soñar con ese anhelo de que la Justicia, así, con mayúsculas, alcanza a todo el mundo. En segundo lugar, porque n os ha mostrado la tenacidad y la dignidad de funcionarios, como los jueces y fiscales involucrados en el caso, dispuestos a defender su trabajo y a no doblegarse ante el poder, ni siquiera el más cercano. lo que, en el caso de los fiscales "rebeldes", ha permitido el acopio de las pruebas que permitirán castigar los abusos de Gonzáles, secuaces y familia.
También nos ha permitido entrar en las cloacas del poder para comprobar como hay quien confunde lo público con lo privado o pretende al menos hacernos creer que lo confunde, cuando tiene más que claro cuáles son sus cuentas y comisiones y cuáles las del partido. Porque, esa es otra, espero que el impermeable Rajoy n pretenda hacernos creer que esto "es una trama contra el PP", como se atrevió a decir en los primeros pasos de la Gürtel. En este caso, parece que hay pruebas, ya desde el primer momento, de que nos sólo se llenaron los bolsillos del ex presidente, sino que también acabaron enjugando deudas y tapando agujeros electorales de su partido.
Y es en estas que no puedo dejar pasar el papel de Esperanza Aguirre, experta plañidera, Houdini de la política, que se refugia cada vez que puede en el dudoso argumento de su cínica ignorancia y el de que nunca ha hecho nada irregular o que nunca se ha beneficiado del botín saqueado. Algo que me permito poner en duda, entre otras cosas nunca hemos sabido a qué se dedicó exactamente en esos meses que trabajó como presunto "caza talentos", inmediatamente después de haber puesto su empeño y la dignidad de la Comunidad e Madrid al servicio de los intereses del sospechoso "rey del juego", Sheldon Adelson, para convertirnos en esclavos de la mafia de los casinos. Nunca sabremos cuánto, de quién ni por qué cobró lo que cobró y que más parecía eso que su compañera de partido, María Dolores de Cospedal llamó una indemnización en diferido con simulación de salario. O eso o es que quien le contrató quería montar una "granja" para suministrar ancas de ranas resabiadas y corruptas a los tribunales.
Más aún, aunque Esperanza Aguirre no hubiese visto un sólo céntimo en metálico de lo saqueado por González, Granados y todas sus ranas, la condesa cobró el rédito en votos de todas esas campañas que le permitieron ganar elecciones, una tras otra, alejándose del resto de partidos en medios y en difusión, gracias a todas esas inyecciones de dinero que quienes se beneficiaban de contratos con la administración suministraban a las empresas que trabajabas para las campañas populares, de modo que lo facturado directamente al partid resultaba insultantemente ridículo.
Lo que quiero decir, por si no se me ha entendido, es que del botín del saqueo del Canal de Isabel II salía la pasta que Ignacio González y sus secuaces esconden en vete tú a saber qué cuentas en qué paraísos fiscales, pero también una parte de los escaños que la han mantenido durante años al frente de las instituciones madrileñas. Es decir que, si la señora Aguirre, de lo que nos han robado a todos los madrileños sus ranas, no ha recibido nada en metálico, sí ha cobrado en votos, y de sobra, por haber colocado a sus ranas en los puestos clave desde los que llevan años robándonos.

viernes, 21 de abril de 2017

LÁGRIMAS, FAMILIAS Y MAFIA


Dicen que los esfuerzos inútiles conducen a la melancolía. De ser cierto, que creo que lo es, el titular de la Fiscalía Anti Corrupción, Manuel Moix, debe sentirse hoy muy melancólico, porque todos sus esfuerzos para "reventar" la operación Lezo, desencadenada ayer por la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil bajo la dirección del juez Eloy Velasco, han resultado baldíos. Primero porque, en un juzgado, la última palabra es del juez y, en segundo lugar, porque los fiscales del caso no estaban dispuestos a que todo el trabajo, casi de orfebrería, llevado a cabo durante meses, si no años, se les escapase de las manos como agua en una cesta.
Manuel Moix, nombrado por su superior José Manuel Maza, siguiendo las instrucciones del ministro Catalá, equiparable por su falta de respeto por la ley, al mismísimo Jorge Fernández Díaz, trató de impedir varios registros vitales para la obtención de pruebas que corroboren las vías de investigación abiertas por el juez y la Guardia Civil a sus órdenes. Pero no sólo eso, además dio la orden de que sus subordinados en el caso se abstuviesen de acusar a los principales investigados ya detenidos del delito de asociación criminal, que no es otra cosa que la forma legal de denominar eso que los legos llamamos asociación mafiosa.
La verdad es que, amén de la pena que conlleva el delito, resulta poco estático que un ex presidente de la Comunidad de Madrid, su esposa, su hermano y creo que algún cuñado, el yerno de Villar Mir, uno de los principales constructores de nuestro país, Edmundo Rodríguez, consejero delegado del muy rajoyista diario LA RAZÓN, junto a directivos, esposas y socios de algunos de los citados, sean acusados de mafiosos.
Mafia y Familia, términos que en algún que otro lugar son sinónimos y que aquí, en este caso, pese a los esfuerzos del fiscal Moix, se entrecruzan dando vida a una estructura criminal destinada a saquear la caja de la empresa pública Canal de Isabel II, para convertir sus fondos en riquezas para sí mismos o en liquidez negra para pagar las campañas electorales y de imagen del Partido Popular de Madrid y algún que otro medio de comunicación creado con el único fin de cantar las glorias de una Esperanza Aguirre, a la que no bastó con arruinar Telemadrid, y los suyos.
Todo un mundo corrupto y hediondo, en el que los peor encarados han sido los amos, un mundo en el que un "volquete de putas" puede ser el premio a una buena operación, un mundo en el que bastaba un decorado, una cinta y unas tijeras para hacer creer a los ilusos votantes en un progreso que nunca existió, U mundo, en suma, en el que nada se hacía, ni siquiera el envío de ayuda humanitaria a las víctimas de tragedias como el terremoto de Haití, si los amigos, hermanos o cuñados no "trincaban" en el camino.
Un mundo que se desmorona alrededor de Esperanza Aguirre, amenazando con tragársela con llanto y todo. Un mundo levantado sobre la arrogancia del que se ha sabido y aún se cree impune que ya no puede durar mucho. Un mundo injusto, levantado para quienes no pretenden otra cosa que repartirse el nuestro. Un mundo que va a echar de menos Esperanza Aguirre, rica por casa y por matrimonio, un mundo cuya pérdida le llevó ayer al borde del llanto, al puchero, mientras trataba de convencernos de que ella no se ha llevado nada, como si los centenares de millones invertidos en sus campañas por los beneficiarios de sus adjudicaciones y contratas, no existiesen, centenares de millones que la han llevado durante décadas a lo más alto de la política madrileña -su ambición no le dio para comprarse La Moncloa- desde donde colocó a familiares y amigos y a familiares de familiares y amigos de amigos, todo a costa de los impuestos y el bienestar de los madrileños
Las ´lágrimas de Esperanza Aguirre ayer no eran por el calvario que va a pasar su "lugarteniente" Ignacio González. Las lágrimas eran por ella misma, porque sabe, es lista y debe saberlo, que, antes o después, Granados, González y todos los demás se cansarán de soportar, solos, sobre sus espaldas el peso de las culpas de esta familia mafiosa que después de tantos años han llegado a levantar. Llora, Esperanza. Te adelanto que tus lágrimas riegan nuestra felicidad.  

jueves, 20 de abril de 2017

¡¡ AGUA VA !!


Cuando, en España, orgullosa de haber echado al mar a los árabes, adoradores del agua que hacían correr por sus palacios, cuando las infraestructuras romanas eran apenas un recuerdo asfixiado por la vegetación, cuando la ilustración, la cultura, era cosa de afrancesados y el saneamiento de viviendas y ciudades ni siquiera era un sueño, cuando las aguas negras corrían a cielo abierto por nuestras calles, cuando elegíamos el embozo y la incultura, de vez en cuando tras una ventana abierta se escuchaba la fatídica advertencia de ¡agua va!, como preludio del vertido de aguas sucias y cosas peores sobre cualquiera que pasase bajo ella.
Ayer, los españoles de este siglo nos hemos visto sacudidos por otro palanganazo fétido que, no por sabido o sospechado, da dejado de producir en nosotros la arcada, la náusea, que retuerce nuestras entrañas cada vez que comprobamos cómo quienes predican la austeridad que nos imponen viven en la más obscena de las opulencias a costa de lo que debería destinarse a remediar la desgracia y la injusticia que abruma a tanta gente en este país desde hace años.
Ayer, a primeras horas de la mañana, una noticia, la de que se estaban desarrollado una operación policial, con registros y detenciones en torno a la empresa que ostenta el monopolio del agua en la Comunidad de Madrid, se convirtió en el "agua va" que advertía de toda la mierda, así. con todas sus letras, que se nos venía encima. El Canal de Isabel II, el canal, la empresa pública que el PP se había empeñado, afortunadamente sin éxito, en privatizar, había sido saqueado durante años a beneficio, aún por precisar, del propio Partido Popular o de los bolsillos de los implicados.
La operación, bautizada "Lezo", en homenaje al militar que dirigió frente a la arenada británica la defensa de Cartagena de Indias, la ciudad colombiana donde Ignacio González y otros directivos del Canal que entonces dirigía fueron sorprendidos entrado en una mansión, con bolsas de plástico llenas de abultados paquetes, que no portaban a su salida. Unas imágenes resultado de la guerra interna que se produjo entre las familias del PP y que dio lugar al no resuelto "caso espías", en la que, pagados con dinero púbico por Francisco Granados, agentes al servicio de la Comunidad de Madrid buscaban "material" inculpatorio contra los enemigos de Granados, no para llevarles ante los tribunales, sino para su chantaje e intimidación, en la lucha por el poder en torno a Esperanza Aguirre.
Por lo que vamos conociendo, Ignacio González, que pretendió permanecer al frente del Canal siendo ya presidente de la Comunidad de Madrid, utilizó la expansión presuntamente ruinosa de la empresa en Latinoamérica, ruinosa para los madrileños, no para él ni para su partido, para desviar fondos de la empresa pública a sus propios testaferros.
Decenas de millones presuntamente perdidos en la compra de empresas locales a precios desorbitados a través de empresas interpuestas en paraísos fiscales que no tenían otro fin que el de desvanecer el rastro de pérdidas y beneficios, algo muy parecido a lo que hizo Miguel Blesa con la ruinosa compra de un banco en Miami mientras fue presidente de Caja Madrid. Los mismos métodos de personajes parecidos con padrinos cercanos, que han permitido a oscuros personajes, apenas funcionarios, a los que la cercanía a la política había convertido en propietarios de deslumbrantes mansiones, yates de lujo u ostentosas colecciones de relojes o arte.
Sin embargo, el caso que ayer salió a la luz, no muy distinto de otros ya conocidos, tiene, además, escandalosas ramificaciones en la prensa y la justicia, porque figuran como implicados el pringoso Francisco Marhuenda y su jefe en LA RAZÓN, acusados de presionar, mediante la amenaza de iniciar campañas periodísticas contra ella, a la presidenta Cristina Cifuentes, para evitar que llevase a la Fiscalía las irregularidades descubiertas en el Canal de Isabel II, en las que aparecía como presunto responsable, Edmundo Rodríguez, consejero de LA RAZÓN, miserias nauseabundas de como se hace y se ha hecho periodismo en este país, que no son las únicas puestas al descubierto por este caso, ya que también supimos que el flamante y discutido fiscal anticorrupción, Manuel Moix, que ordenó por escrito la suspensión de un registro previsto por el juez Velasco y la UCO y que sólo la rebelión de los fiscales del caso, que convocaron la junta de fiscales para echar abajo la orden de Moix, permitió llevar a cabo.
En fin, debemos estar preparados para toda el agua sucia que va a llover sobre nosotros y, sobre todo, debemos estar preparados para soportar a toda esa gente que, aun empapada por tanta mierda como le está cayendo encima, volverá a votar, no sé por qué extraña razón, a quienes se la arrojan encima.
¡¡Agua va!!

miércoles, 19 de abril de 2017

OBLIGADO A DECIR VERDAD


Tengo la impresión de que no somos del todo conscientes de la trascendencia que tiene, tendrá, la decisión del tribunal que juzga la primea Gürtel. No somos conscientes, salvo una única excepción, la del Partido Popular, acostumbrado a sobreproteger a su presidente que poco o nada podrá hacer para poner a salvo de las preguntas de los representantes de las acusaciones, ante los que se presentará solo y sin escoltas ni asistentes, obligado a decir la verdad y nada más que la verdad, algo a lo que no nos tiene acostumbrados.
Mariano Rajoy se va a ver obligado, muy a su pesar, a despejar, sin enigmas ni nebulosas, ante las partes y en presencia de los magistrados que ayer decidieron citarle, todas las dudas e inconsistencias que ha venido dejando, como deja sus huevos un parásito, cada vez que ha sido posible interpelarle sobre la trama de corrupción que, ahora, al menos eso espero, no se atreverá a calificar de contraria a su partido.
Rajoy ha sido llamado a declarar por decisión tomada, dos a uno, por los magistrados del tribunal, una vez escuchados en la sala del juicio demasiados testimonios que colocan al presidente en el centro o por encima de la trama que se juzga. Demasiados dedos señalándole, como para que los magistrados renunciasen a conocer su versión, demasiadas preguntas sin respuesta, demasiadas fintas y silencios que pedían a gritos este paso.
El PP tardó mucho, cinco largas horas, en dar su opinión sobre el trascendental paso dado por el tribunal, un paso que establece el precedente de sentar como testigo a un presidente de gobierno en ejercicio y que atraerá sobre la sala del polígono de San Fernando la atención de las televisiones de medio mundo. Tardó cinco largas horas para responder a lo inesperado con una salida de manual, descalificando a los abogados de la acusación por su proximidad al PSOE, como si la verdad y el deseo de encontrarla no estuviesen al alcance de sus rivales políticos.
Fue una salida torpe, encomendada a Martínez Maíllo, le va en el sueldo, y menos mal. porque soy incapaz de imaginar los que hubiese dicho María Dolores de Cospedal o el propio Rajoy, capaces de liarse con los días de la semana. Fue una salida nacida del agobio de haber estado preparando las comparecencias de los secretarios generales que tuvo el PP, Arenas, Cascos o Acebes y a la inefable Esperanza Aguirre, y enterarse de golpe y porrazo que el otro, el que más campañas electorales ha dirigido para los populares tendrá también que declarar.
Mucho tienen que esmerarse, mucho tiene que afinar argumentos y estrategias, para poner a salvo la imagen de Mariano Rajoy sin interponer entre él y la verdad jefes de prensa, escoltas, mesas del Congreso, telediarios de parte, periódicos que parecen dictados desde Génova, 13 o tertulianos con argumentario al día. Mucho tendrán que esmerarse para que Rajoy no se ponga y nos ponga en evidencia ante el tribunal y el mundo con sus titubeos e incoherencias.
No sé de qué se extrañan el PP y sus palmeros, porque Rajoy es, y si no lo es lo parece, la pieza sobre la que se sustenta todo lo que se hace o dice en su partido. Lleva toda su vida en él y ha estado en los puestos y los momentos cruciales para el crecimiento del partido y, sobre tos, ha puesto a punto la maquinaria electoral que engrasaban las empresas de la Gürtel y otros "conseguidores" similares. 
A los dirigentes del PP se les ha había olvidado un detalle: el de que, si algo tienen los jueces, es un indiscutible punto de soberbia, una soberbia que les impide, piensen como piensen, quedar por tontos. Y negar la evidencia o podar todas las ramas de un árbol, salvo la más podrida, les dejaría por tales.
A Rajoy le toca ahora decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad y el pobre, que no está acostumbrado, no puede decir eso de "y, a la segunda, tal" ni esconderse sin escarnio detrás de la pantalla de un televisor.

martes, 18 de abril de 2017

HACERSE LA RUBIA


Nunca he entendido el aparente prestigio que tiene ser rubia en España. Nunca lo he entendido, pero que lo tiene es un hecho incontestable. No hay más que esperar el autobús de mi barrio en La Latina a la hora que termina el culto de algún templo evangelista de la zona para comprobar que la mayoría de las mujeres gitanas, de todas las edades que regresan alborozadas y divertidas a los bloques de San Isidro son tanto o más rubias que la presidenta Cristina Cifuentes. Rubias "de bote", indisimuladas, que contrastan con el moreno de su propia piel y de sus cejas o el de sus hijos. Milagros, en fin, de la genética y el marketing de la cosmética.
Debe ser que lo diferente, lo inusual, llama la atención y atrae. Debe ser que el mito Marilyn o el de aquellas "suecas" que, con sus bikinis, despertaban pasiones en nuestras playas en los últimos años del franquismo perviven entre nosotros y que a al machote español les gusta adornarse d vez en cuando con la compañía de alguna rubia. Debe ser eso, el falso color del pelo y el afán de gustar, lo único que tienen en común las "pijas" del barrio de Salamanca o Pozuelo con las "poligoneras de los barrios y ciudades del sur y el este de Madrid.
Por eso no me extrañó enterarme de que a Cristina Cifuentes le parece bien eso de "hacerse la rubia" cuando se reúne con hombres para conseguir los objetivos que se propone. Lo dijo en una entrevista para el suplemento de moda de EL PAÍS y, aunque no me sorprendió, sí me indigno, porque dice muy poco de quien, desde su posición debería luchar para acabar con ese machismo que, por desgracia y a nuestro pesar, llevamos los hombres bajo la piel, un machismo inconsciente, resultado de demasiados años de "mala" educación, un tobogán resbaladizo por el que podemos caer con facilidad.
Por eso, lo peor de lo dicho por la presidenta madrileña no es la imagen tan tópica y vulgar que puede llegar a transmitir de las "ejecutivas", le faltó decir que, como la protagonista de aquel bochornoso anuncio de limpia muebles, quita el polvo de la mesa del consejo antes de comenzar las reuniones. Lo peor no es ni siquiera eso, lo peor es que está convencida de la bondad de lo que dijo y que, otra vez, han sido los otros los que hemos sacado de contexto sus palabras.
Lo peor es que dio las explicaciones, con esa voz suya, un poco vulgar, bastante desagradable y muy autoritaria, justificándose de nuevo en lo dicho, sin apearse un milímetro de tan deplorable imagen y añadiendo, ya en una segunda justificación, que "entre los suyos" se dice mucho lo de "hacerse la rubia" y también que "sin tacón no hay reunión".
En resumen, lo peor de las palabras de la señora Cifuentes, empeñada en aparecer como moderna y progresista, incluso se tiene por republicana, no son las palabras en sí, sino su incapacidad de ver en ellas ese "micromachismo" contra el que, dice, se ha propuesto luchar. En fin, la señora Cifuentes me recuerda al personaje encarnado por Paco Martínez Soria en "El difunto es un vivo", una película de 1943, en la que el personaje que interpreta, para igualarlas, va serrando las patas de un juego de sillas de las que una cojea coja, hasta dejarlas casi del tamaño de ridículas banquetas  Cifuentes, como el personaje de la comedia, por no querer reconocer el machismo que encierran sus palabras, cada vez que trata de explicarse arruina un poco más el salón comedor de su imagen.

lunes, 17 de abril de 2017

TURQUÍA Y CATALUÑA


Ante todo y como en otras ocasiones, vaya por delante que no quisiera ser malinterpretado, pero no puedo dejar de expresar mi sensación de que, entre lo que está ocurriendo en Cataluña y lo que ya ha ocurrido en Turquía hay más de una similitud.
Vayamos por partes. A pesar de lo que no dejamos de escuchar en las últimas horas, los pueblos no siempre son responsables de su destino. A veces el aparato del poder, la propaganda y, sobre todo, esa tendencia a culpar al enemigo exterior de todas las desgracias que caen sobre ese pueblo acaban por calar en el imaginario de la gente, con lo que el "prietas las filas" de sus dirigentes más insolidarios, los más egoístas e iluminados funcionan.
En el caso de Cataluña, el victimismo de que hacen gala los dirigentes soberanistas, especialmente los que acaban de convertirse al mismo. esa terca estrategia de hacer creer a los ciudadanos que todos los males que les aquejan, incluidos aquellos que derivan inequívocamente de su propia gestión como lo son el deterioro de la sanidad, el transporte o las infraestructuras son consecuencia exclusiva de la maldad intrínseca del "estado español", que les oprime y explota.
Sin embargo, en cuanto tienen la más mínima oportunidad se alinean con el partido gobernante en ese "estado", en cuestiones de libertades -de recorte de libertades, mejor dicho- o de políticas fiscales y económicas, acrecentando con ello la desigualdad entre su gente.
Quiero decir con esto que unos y otros, en las relaciones entre Cataluña y "el estado", entre Turquía y su vecina Europa, se comportan de manera parecida, enseñándose los dientes en público, pero yendo de la mano en lo que, para ellos, es lo fundamental que se salvar su pervivencia al frente del gobierno, sea como sea.
Pero no es sólo el comportamiento de sus dirigentes, capaces, como en el caso de Erdogán, de fingir o, al menos, consentir y cebar un golpe de Estado destinado al fracaso y convertirlo en escandalosa coartada para llevar a cabo la más salvaje represión que se recuerda en una democracia europea, en la que se persiguen las libertades por tierra mar y aire, se despide a funcionarios, incluidos militares, maestros y policías, para hacerse con el control absoluto de la calle y para difundir la verdad unívoca que, naturalmente, es la suya, la de quienes ocupan el poder.
Naturalmente, no estoy diciendo que eso que ocurre en Turquía esté pasando en Cataluña, pero, en un territorio en el que los poderes municipal y autonómico los ostentan desde hace décadas los mismos, no es de extrañar que una importante porción del funcionariado se tiña de aparato, anteponiendo los intereses del partido que gobierna y sus amigos, a los de los ciudadanos a los que deberían servir.
De todos modos, lo que realmente empareja a Cataluña y Turquía es lo desatendidas que han estado las legítimas aspiraciones de sus ciudadanos por el poder en Bruselas o Madrid. El independentismo que siempre fue minoritario en Cataluña -no así su sentimiento "nacional", el catalanismo- ha crecido en los últimos años, alimentado por el desprecio del Partido Popular, sustentado por el muy cobarde seguidismo del PSOE, hasta límites que han llevado al soberanismo a plantearse la posibilidad, que en un tiempo fue real, de convocar y ganar un referéndum por la independencia, más, si, para Artur Mas y los suyos, ese referéndum y el camino hacia él, el "procés", se habían convertido en la única salida a su poso de corrupción y la única manera de mantenerse en el gobierno para controlar la revisión de cuentas que un cambio de gobierno comportaría.
Así como los catalanes, los ciudadanos de Turquía, el más secularizado de los países islámicos, han sufrido el desprecio de Bruselas ante sus más que legítimas aspiraciones de ingresar en la demasiado mirificada Unión Europea, por el temor a que su enorme población desequilibrase el estatus quo en los órganos de poder comunitarios, algo que, paradójicamente, se produjo con la incorporación de los países del Este, salpicando en ocasiones del más puro fascismo el Parlamento Europeo y escorando hacia el egoísmo más perverso el comportamiento de las instituciones comunitarias ante tragedias cono la de los refugiados.
En resumen, siempre habrá, en todas partes, dirigentes empeñados en atrincherarse en el poder, en convertir la democracia en un decorado en el que desarrollar lo que, en la práctica, no son más que dictaduras vestidas de una cierta prosperidad económica. Pero, para llevar a cabo, sus propósitos, necesitan del pueblo, de un pueblo dolido y confundido al que en Turquía o en Cataluña, colocar tras su bandera.

viernes, 7 de abril de 2017

LA CRUZ Y LA ESPADA


De siempre, durante la reconquista o en la tan poco edificante conquista de América, los españoles hemos confundido la cruz y la espada. Y es que los vencedores de casi todas nuestras guerras han sometido al contrario a mandobles, pero también a cristazos, Por eso, cada vez que, desde la carretera, camino del túnel de Guadarrama que cruza tan fantástica sierra, cuando miro a la izquierda, y contemplo la belleza herida del valle de Cuelgamuros, que así se llamaba el rebautizado lugar, no puedo dejar de ver la monstruosa cruz de hormigón, monstruosa por su tamaño y por el significado que allí adquiere, como una espada clavada en el corazón y en la memoria de los miles de hombres ¿hay también mujeres? arrancados de la tierra de las cunetas y las fosas comunes en que fueron enterrados después de ser vejados, apaleados y fusilados por defender el gobierno que habían votado.
Solamente una vez he estado en Cuelgamuros, Fue en una de esas excursiones en que, a bordo del utilitario familiar, un SIMCA 1000, de esos que fabricaba Barreiros, se nos sacaba los niños a "tomar el sol" al campo o la sierra, cerca de Madrid. Recuerdo de esa excursión el contraste entre la belleza del paraje y el calor de la tarde de primavera con el frío y lo macabro de aquellas criptas junto a las que pasábamos camino del altar junto al que estaba, entonces solitaria y triunfante, la tumba del fundador de la Falange, el fascista José Antonio Primo de Rivera.
Recuerdo que, sin entender muy bien qué era aquello ni su significado, no me gustó la excursión, ni siquiera la contemplación de las mastodónticas esculturas de Juan de Ávalos, a las que el tiempo está desmenuzando, pedazo a pedazo, como quisiéramos muchos romperlas con nuestras manos, por todo lo que allí significan y por todos los que tanto sufrieron, algunos hasta la muerte, prisioneros de una guerra que habían perdido, trabajando como esclavos para levantar lo que, por más que se empeñen monjes y seglares, no es más que un descomunal monumento a la humillación del vencido,
La basílica de Cuelgamuros, con su cruz y su abadía es un mausoleo a mayor gloria del dictador. El mausoleo que hubiesen deseado levantar Hitler o Mussolini, de haber muerto en la cama como murió "nuestro" Franco. Esa basílica, con sus criptas, no puedo verla más que como una de esas increíbles sepulturas de algunos emperadores chinos, en las que se encerraba a sus concubinas y sirvientes, con todas sus riquezas, para que le sirvieran en el más allá. Lo que ocurre es que, aquí, el dictador quiso rodearse de sus enemigos muertos, quizá para seguir castigándoles, y que las riquezas amasadas a costa de los vencidos y los silenciados, se las quedaron los vivos de su familia.
Todo esto, los recuerdos infantiles, la aversión a ese lugar y a quienes la convirtieron en lo que es, me han venido a la memoria desde que ayer supe que la Audiencia Provincial de Madrid, ha admitido esa histérica demanda contra Dani Mateo y el Gran Wyoming, por un presunto delito de "ofensa de los sentimientos religiosos" cometido al calificar de mierda el "monumento" levantado en Cuelgamuros.
También me ha llevado a preguntarme por qué sólo se defienden los sentimientos de los vencedores y nunca los de los vencidos o los que no queremos estar junto a quienes nos imponen los suyos. y, más aun, recuerdo ese cartel colgado, creo en un bar de Pamplona o Bilbao, no lo recuerdo, que rezaba "prohibido blasfemar sin motivo"
En el caso de Dani y Wyoming, creo que había motivo, porque a mí, amén de las cuestiones estéticas, el significado de la herida causada en la sierra de Madrid y en la memoria de los vencidos me lleva a ver la cruz de hormigón, una cruz es, antes que un símbolo, una figura geométrica, como una espada clavada en la roca, y en la dignidad y la memoria de todos, para recordar a los vivos lo que les pasó a los muertos.